La semana pasada fue mala, y con ganas. ¿Nunca les ha pasado que tratan de recordar lo que han hecho y simplemente nada resalta en la memoria? Bueno, así fue mi semana. Lo que sí se a ciencia cierta, es que tengo un gran remordimiento de dejar una semana pasar sin haberme sentido presente en ella.
Pasé 2 días en cama, no porque quería, sino porque me tocó una crisis de fibromialgia. ¡Dos días! ¡En dos días se hace mucho! Ahora me toca cargar con la espina esa que me dice "te dejaste ganar" o "para eso te llenas de cosas, para no cumplir". Más agotadora puede ser la "carga mental" que el cansancio mismo. Según últimos estudios, las mujeres tenemos algo que se llama "carga mental", ese ruido blanco que todas tenemos en la cabeza. Se dice que es más común en las mujeres que se quedan en casa, pero estoy segura que todas la tienen.
Ese susurro mental lo tenemos andando constantemente y casi nunca para, en especial si eres mamá. "Debo comprar la masilla para la tarea", "Hay que buscar la lavandería", "Tengo que sacar cita con el doctor". Mi ruido blanco sacó lo mejor de mi y quedé K.O. cual boxeador principiante. Entonces ahora para agregar a la carga está la culpa mental. ¡No friegues! ¡Nunca nada está bien!
Pero que tal, si en vez de decir, "nada sale bien" con disgusto, lo dices con franqueza. ¿Que tal aceptar que, como cualquier humano, te equivocas y hay que aceptarlo? Suena mejor, ¿no? En esos malos días quiero que todos sepan que soy orgullosamente imperfecta. No soy súper, ni hyper ni ultra. Nada de esos títulos agregados. Sólo soy yo... y me canso, me agoto y tengo días malos.
“un momento malo no hace una mala madre”
Todas tenemos días que el mundo saca lo peor en nosotras: el tráfico, el trabajo, las expectativas, las realidades. No somos inmunes a sentirnos abatidas. Hay días que la de la pataleta eres tú. Es más, diría que cuando tenemos días malos y lo reconocemos, hacemos el esfuerzo de recuperarlos. Cuando estamos mentalmente conscientes que no hemos actuado como hubiésemos querido, eso podemos usarlo de impulso para hacerlo mejor.
Aceptar conscientemente que "un momento malo no hace una mala madre" entonces podremos hacer las paces con nosotras mismas cuando vengas los días difíciles. Yo, hoy sentada aquí, estoy aún tratando de hacer las paces conmigo misma. Hoy fue bueno, pero mañana puede ser mejor, solo hay que recordar que dentro de la imperfección también hay belleza.
xoxo,
Yani